Rosetta y la búsqueda de vida extraterrestre

"A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa"

La sonda Rosseta se lanzó hace una década con el objetivo de estudiar los orígenes de la vida en la Tierra. La semana pasada, el módulo de aterrizaje de la Rosseta, Philae, aterrizó en el cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko con no muy buena fortuna, ya que sólo ha podido trabajar durante 60 horas antes de tener que entrar en modo hibernación. Sin embargo, en ese tiempo ha podido encontrar moléculas orgánicas a unos 15 centimetros de profundidad. El debate del inicio de la vida en la Tierra sigue abierto.

Trayectoria seguida por Rosseta en su viaje hacia el cometa 67P

Trayectoria seguida por Rosseta en su viaje hacia el cometa 67P

En este artículo hablaremos sobre los posibles orígenes de la vida, los componentes que consideramos casi imprescindibles para la vida y la posibilidad de la vida fuera de nuestro planeta.

Agua

Los científicos creen que el agua es la clave de la vida en el universo, por lo tanto todos los esfuerzos instrumentales están enfocados a crear tecnología capaz de encontrar este elemento en el universo, ¿por qué? Pues porque el agua es un «disolvente universal» y por lo tanto es el recipiente ideal para crear moléculas cada vez más complejas. Esto se une al hecho de que la molécula de agua es muy sencilla y por lo tanto más abundante que otros disolventes.

Carbono

El siguiente punto es el carbono. Prácticamente todos los expertos coinciden en que es un componente muy necesario para la creación de vida gracias a que tiene cuatro enlaces y, por lo tanto, la capacidad de unirse a otros cuatro átomos. Esta polivalencia hace que la cantidad de moléculas que se pueden crear con el carbono sea enorme.

El famosísimo experimento de Stanley Miller y Harold Urey realizado en el año 1953 demostró que la formación espontánea de vida puede ser un subproducto natural de la química del carbono. En el experimento, Miller y Urey introdujeron en un matraz amoniaco, metano y otras sustancias tóxicas que suponían que se encontraban en la atmósfera de la Tierra primitiva y sometieron esta solución a una pequeña carga eléctrica, después esperaron. En menos de una semana vieron que en el matraz se estaban formando aminoácidos de forma espontánea.

Dejo el vídeo en el que Carl Sagan explica el experimento de Miller y Urey en su serie Cosmos.

Como bien dice Sagan al final del vídeo, ninguno de esos elementos es propio de la Tierra. Si este fuese el origen de la vida podría darse en cualquier parte del universo.

ADN

El ADN, la base fundamental de la vida gracias a su capacidad de autorreplicación. Algunos científicos afirman que si se pudiese realizar el experimento de Miller-Urey durante un millón de años en los océanos, se formarían de forma espontánea moléculas similares al ADN. Hoy en día no se sabe si existen otras moléculas basadas en el carbono capaces de autorreplicarse pero, de existir, los expertos afirman que se parecerá de alguna manera al ADN.

Euación de Drake

La ecuación de Drake fue concebida por el radioastrónomo y presidente del instituto SETI Frank Drake, con el propósito de estimar la cantidad de civilizaciones en nuestra galaxia, la Vía Láctea, susceptibles de poseer emisiones de radio detectables.

N=R\times f_{p}\times n_{e}\times f_{l}\times f_{i}\times f_{c}\times L

Estos número representan los siguientes datos:

  • R el ritmo al que nacen estrellas en la galaxia.
  • f_{p} la fracción de estas estrellas que tienen planetas.
  • n_{e} es el número de esos planetas orbitando dentro de la ecosfera de la estrella (las órbitas cuya distancia a la estrella no sea tan próxima como para ser demasiado calientes, ni tan lejana como para ser demasiado frías para poder albergar vida).
  • f_{l} es la fracción de esos planetas dentro de la ecosfera en los que la vida se ha desarrollado.
  • f_{i} la fracción que desarrolla vida inteligente.
  • f_{c} la fracción que está dispuesta a comunicar y es capaz de hacerlo.
  • L el tiempo, medido en años, durante el que una civilización inteligente y comunicativa puede existir.

Tomando números razonables los resultados dicen que en nuestra galaxia (una entre 100.000 millones) podría haber entre 100 y 10.000 planetas capaces de albergar vida inteligente y de comunicarse con el exterior. Estos números han alentado desde hace muchos años a la búsqueda incesante de planetas de este tipo (ver SETI@home).

Si hay vida extraterrestre, ¿dónde está?

El hecho de que proyectos como SETI no hayan encontrado todavía señales de vida extaterrestre ha obligado a hacer un examen más exhaustivo de las hipótesis tras la ecuación de Drake. La probabilidad de que exista vida inteligente en otras partes del universo es a la vez más optimista y más pesimista de lo que se pensaba originalmente.

Por ejemplo, ahora se piensa que la vida podría darse fuera de las zonas que antes se consideraban "fuera de la zona de habitabilidad". Esta zona de habitabilidad tiene en cuenta lugares del universo no tan fríos para que el agua sólo exista de forma sólida ni tan calientes para que sólo exista de forma gaseosa. Sin embargo, la mentalidad cambió al encontrarse pruebas de la posible existencia de agua líquida bajo los hielos de Europa, la luna de Júpiter.

Dado que el número de lunas sobrepasa probablemente por mucho al número de planetas en un sistema solar, y puesto que podría haber millones de planetas errabundos (que no giran alrededor de ninguna estrella) en la galaxia, el número de cuerpos astronómicos con formas de vida en el universo podría ser mucho mayor de lo que se creía antes. Por otra parte, por diversas razones, otros astrónomos piensan que las probabilidades de vida en planetas dentro de la llamada "zona de habitabilidad" es mucho menor que la estimada originalmente por Drake. Una de estas razones es pensar que nuestro sistema solar es tal como es gracias a la presencia de Júpiter y Saturno ya que sin estos cuerpos tan grandes se considera que la Tierra hubiera sufrido un número de colisiones con asteroides mil veces mayor, y cada diez mil años habría un impacto enorme que amenazaría la vida, como el que destruyó a los dinosaurios.

Otras condiciones que hoy en día nos hacen pensar que son importantes para la creación de la vida son la presencia de una luna grande como la nuestra, que estabiliza el eje terrestre, el campo magnético que nos protege de los rayos cósmicos, la velocidad de rotación moderada, la distancia al centro de la galaxia...

Los resultados que se obtienen introduciendo todos estos nuevos datos en las ecuaciones de Drake muestran que las probabilidades de encontrar una civilización en la galaxia son probablemente menores de lo que se creía en un principio.

Creemos que la vida en forma microbiana y sus equivalentes es muy común en el universo, quizá más común incluso de lo que Drake y Carl Sagan imaginaban. Sin embargo, es probable que la vida compleja —animales y plantas superiores— sea mucho más rara de lo que se suele suponer» Peter Ward y Donald Brownlee.

Búsqueda de planetas como la Tierra

Se han descubierto 1099 sistemas planetarios y 1780 planetas. La mayoría de estos planetas son gigantes gaseosos como Júpiter con órbitas muy cercanas a su estrella. No se piensa que estos sean los planetas más abundantes en el universo, todavía no tenemos pruebas de ello, se cree que se trata simplemente de una limitación de los sistemas de detección actuales.

De algunos planetas se ha podido hasta estudiar la atmósfera y en uno de ellos, el exoplaneta GJ 1214b, parece tener agua.

Conclusión

Como podéis comprobar, la astrobiología intenta responder preguntas muy antiguas que hoy en día siguen sin respuesta. Quedan muchísimas incógnitas que resolver y muchos años de investigación por delante nuestro. Esperamos vuestros comentarios al respecto.

Fuente. Física de lo imposible. Michio Kaku

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