Eliminando el cáncer al estilo Star Trek

Quimioterapia, radioterapia, terapias dirigidas... Todas estas técnicas se basan en la destrucción o el bloqueo de células que se encargan del crecimiento y la diseminación del cáncer.

Terapias y formas de administración

La quimioterapia consiste en el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Estos fármacos son administrados directamente al torrente sanguíneo. Por otro lado, la radioterapia consiste en la emisión de partículas ionizantes (Rayos X, Gamma y partículas Alpha) sobre el tumor.

Las formas de administración de quimioterapia son la intravenosa, oral, intraarterial y intraperitoneal, mientras que las formas de administración de la radioterapia son dos: la braquiterapia, que consiste en colocar fuentes radiactivas encapsuladas dentro o en la proximidad de un tumor, y la teleterapia o radioterapia externa, que consisten en irradiar al paciente con las partículas citadas anteriormente.

Los efectos secundarios más frecuentes en la quimioterapia son la caída del pelo, nauseas y vómitos, diarreas, estreñimiento, alteración de la percepción del sabor de los alimentos y unas cuantas más. Los efectos secundarios de la radioterapia dependen de la zona irradiada. Así, se puede producir caída del pelo, dificultades respiratorias y al tragar, diarrea, nauseas, pérdida de apetito, impotencia transitoria en los varones...

En comparación con ambas, las terapias dirigidas, se diseñan diseñan deliberadamente para que actúen en lugares determinados. Además, estas terapias suele evitar la proliferación de las células tumorales, mientras que las dos anteriores se encargan de destruir las células tumorales. Sin embargo, estas terapias tampoco están exentas de efectos secundarios.

Reduciendo los efectos secundarios

La gran cantidad de efectos secundarios que producen todas estas terapias se deben a la gran cantidad de tejido vivo que afectan. La eliminación de un cáncer es tan simple, y a la vez, tan complicada, como localizar todas las células tumorales y eliminarlas, sin afectar al tejido sano.

Técnicas para el futuro cercano

Una técnica prometedora en el el futuro cercano es la llamada Cell isolation (aislamiento celular). En la actualidad, esta técnica permite la separación biológica de partículas mediante la administración, y posterior separación, de perlas magnéticas. En la actualidad este proceso se realiza fuera del cuerpo humano. Si en el futuro, esto se pudiese realizar dentro del cuerpo humano, es posible que la eliminación de las células cancerosas se pudiese realizar sin efectos secundarios, separando selectivamente las celulas sanas de las cancerosas.

Los nanobots

Estos últimos años se ha puesto muy de moda el prefijo "nano": nanomateriales, nanopartículas, nanobots... (aplicado a estas palabras, el prefijo "nano" nos indica que el tamaño de esas cosas es del orden de nanómetros, 10−9 metros). El futuro de estos pequeños bichitos robóticos es altamente prometedor, y en el ámbito de la medicina en el que más. Imaginemos unos pequeños robots que son inyectados en el cuerpo por el torrente sanguíneo y son capaces de localizar células tumorales y eliminarlas una a una, sin dañar ningún tejido que no sea tumoral. Imaginemos además que luego las programamos para salir del cuerpo por cualquier lugar que se nos ocurra (orina, heces...). ¡Se acabaron los efectos secundarios! (bueno, si no pasa lo que en la película Trascendence...)

Hace unos meses Ido Bachelet, de la universidad israelí Bar-Ilan anunció que estaba haciendo ensayos con nanobots en humanos.

“No, no it’s not science fiction,” he said. "It’s already happening." - Ido Bachelet

Un futuro aún más futurista

Todos recordaréis el teletransportador de Star Trek. Hoy sabemos que cada vez que alguien se subía en ese teletrasportador moría y una copia exacta se creaba en el otro extremo. La máquina de teletransporte no es más que una máquina capaz de replicar y almacenar una persona en un ordenador, copiando exactamente la posición y velocidad de todas las partículas del cuerpo humano (limitado por el principio de incertidumbre, imagino), y creando masa a partir de la información del sujeto del original.

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Muchas serían las aplicaciones de este aparato además del teletransporte. Por ejemplo, esta máquina es también la perfecta para curar enfermedades. Si eres capaz de copiar todas las partículas del cuerpo y eres capaz de distinguir las que forman el cuerpo de las que forman un virus, o un cáncer o cualquier otra cosa... ¡no las repliques! En el siglo 24, todos los teletransportadores de la federación están equipados con biofiltros. Estos filtros sirven para descontaminar objetos transportados y evitar que sustancias nocivas, patógenos, e incluso ciertas formas de radiación, contamine el resto de la nave. Este proceso reemplaza a los sistemas anteriores que requerían que el sujeto fuera completamente rematerializados en la plataforma de transporte antes de la aplicación de un proceso basado en la energía para descontaminar tópicamente al sujeto transportado.

Con una máquina de estas, una persona llegaría al hospital, se cargaría en un ordenador, se distinguirían las partículas que forman las células (o virus, o bacterias) nocivas para el cuerpo humano y se crearía una réplica exacta de esa persona pero sin enfermedades. Claro, como hemos dicho antes la persona que se metió en esa máquina dejaría de existir y se crearía una réplica exacta, pero nadie notaría la diferencia y el sujeto original no podría protestar...

Conclusiones

Todavía nos queda bastante por andar hasta encontrar una terapia para el cáncer lo suficientemente bien dirigida para que no se produzcan efectos secundarios, pero estamos cada día más cerca. En los últimos años los avances en este campo han sido muy grandes y lo seguirán siendo.

El aislamiento celular y los nanobots parecen las terapias más prometedoras "a corto plazo". Para conseguir la máquina de Star Trek todavía nos queda mucho camino por recorrer, muchas barreras que saltar. El futuro es prometedor.

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