Queremos vivir en Marte

Cada poco tiempo escuchamos en televisión distintos planes/proyectos, para llevar el hombre a Marte.

El 24 de abril, durante una llamada telefónica del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con la astronauta Peggy Whitson, Trump bromeó con que él espera que la NASA lleve astronautas a Marte en 2020 (al final de sus 4 años de mandato).

Por supuesto, 4 años es un tiempo completamente descabellado para una agencia que ya va por detrás de su plan de ir a Marte en la década de 2030.

A pesar de esto, en noviembre de 2016, Elon Musk afirmó que los humanos podrían viajar a Marte a partir de 2022 en una nave que transportaría entre 100 y 200 personas cada 26 meses. Aunque el coste estimado de llevar una persona a Marte por métodos tradicionales ronda los 8900 millones de dólares, Musk afirmó que su empresa tiene el reto de disminuirlo al "coste promedio de una casa en Estados Unidos"

Ir a Marte va a ser increíblemente difícil pero mientras tanto podemos ir pensando en cómo transformar el planeta rojo para hacerlo habitable para los humanos.

A pesar de sus diferencias de temperatura, clima y atmósfera, Marte comparte muchas similitudes con nuestra querida Tierra: tamaño, inclinación, estructura, composición e incluso presencia de agua. Gracias a todo esto, Marte es considerado el candidato principal para un asentamiento humano, una idea que incluye transformar el medio ambiente de Marte para hacerlo adecuado para la vida humana. Esta transformación a escala planetaria es lo que se conoce como terraformación.

Una vez dicho esto, hay también una gran cantidad de diferencias claves que haría vivir en Marte una preocupación creciente para muchos humanos. Si vamos a vivir en Marte, tendremos que depender tremendamente de nuestra tecnología. Y si vamos a alterar el planeta usando ingeniería ecológica, llevará muchísimo tiempo, esfuerzo recursos.

Los retos

Para empezar, la atmósfera de Marte es muy tenue y, como todos sabemos, irrespirable. Mientras que en la Tierra la atmósfera está compuesta por un 78% de nitrógeno, 21% de oxígeno y trazas de otros gases, la atmósfera de Marte está compuesta en un 96% de dióxido de carbono, 1,93% de argón y un 1,89% de nitrógeno, además de trazas de oxígeno y agua.

Impresión artística de la terraformación de Marte. Imagen de Daein Ballard

Impresión artística de la terraformación de Marte. Imagen de Daein Ballard

La presión atmosférica de Marte oscila entre los 0,4 y 0,87 kPa, lo que es equivalente al 1% de la presión atmosférica en la Tierra a nivel del mar. La fina atmósfera y la mayor distancia al sol también contribuyen al frío marciano, haciendo la media de la superficie unos -63°C1. Además, la falta de magnetosfera del planeta rojo hace que la superficie esté expuesta a una radiación mucho más alta que en la Tierra.

En la superficie de Marte, a dosis media de radiación es aproximadamente 0,67 milisieverts al día, lo que supone una quinta parte de la radiación a la que nosotros estamos expuestos en la Tierra en todo un año. Por lo tanto, si los humanos quisiésemos vivir en Marte sin la necesidad de blindajes antiradiación, refugios presurizados, botellas de oxígeno y trajes de protección, tendríamos que realizas cambios considerables. Básicamente tendríamos que calentar el planeta, aumentar su atmósfera y alterar la composición de dicha atmósfera2 y, por qué no, dotar a Marte de una magnetosfera.

Ejemplos en la ficción

En 1951, Arthur C. Clarke escribió la primera novela en la que se presenta la terraformación de Marte. En la novela Las arenas de Marte, unos colonos marcianos quieren calentar el planeta convirtiendo Fobos, un satélite de Marte, en un segundo Sol, además de hacer crecer plantas para que estas liberen oxígeno a la atmósfera.

Más tarde, en 1984, James Lovelock y Michael Allaby escribieron lo que muchos consideran los libros más influyentes de terraformación. En Greening of Mars, la novela explora la formación y evolución de planetas, el origen de la vida y la biosfera de la Tierra. Los modelos de terraformación presentados en el libro prefiguraron futuros debates sobre los objetivos de la terraformación.

Trilogía Red Mars. Foto: variety.com

Trilogía Red Mars. Foto: variety.com

En 1992 Frederik Pohl publicó Mining the Oort, una historia de ciencia-ficción donde Marte está siendo transformado usando cometas procedentes de la nube de Oort.

Durante los 90, Kim Stanley Robinson publicó la trilogía de Marte -Marte rojo, Marte verde, Marte azul- que se centra en la transformación de Marte en en el transcurso de muchas generaciones.

Además, en 2012, Kim Stanley Robinson publicó 2312, una historia que tiene lugar en un Sistema Solar donde múltiples planetas han sido terraformados, incluido Marte.

Soluciones "reales" propuestas

En las últimas décadas se han propuesto varias ideas para hacer de Marte un lugar habitable para futuros humanos.

En 1964, Dandridge M. Cole publicó Islands in Space: The Challenge of Planetoids, the Pioneering Work". En este artículo, propone provocar un efecto invernadero en Marte. Esto consistiría en importar hielo de amoniaco del Sistema Solar exterior para hacerlos impactar contra la superficie. Como el amoniaco es un gas con poderoso efecto invernadero, su introducción en la atmósfera marciana aumentaría el espesor de la misma y aumentaría la temperatura global del planeta. Además, como el amoniaco es mayormente nitrógeno en peso, esto también proporcionaría el regulador necesario que, cuando se combinara con el oxígeno crearía una atmósfera respirable para los seres humanos.

Uno de los mayores defensores de la siguiente idea fue el gran Carl Sagan. Este método, que también buscaría aumentar la temperatura del planeta rojo consistiría en reducir el albedo3 marciano. Eso se haría cubriendo Marte de materiales oscuros, aumentando así la cantidad de luz solar absorbida. ¿De dónde se sacarían estos materiales? Las ideas son usar polvo de Fobos o Deimos (dos de los cuerpos más oscuros del Sistema Solar), líquenes extremófilos o plantas de color oscuro.

En 1973, Sagan publicó un artículo en la revista Icarus titulado Planetary Engineering on Mars en el que propone dos escenarios para oscurecer la superficie de Marte. Éstas incluyen transportar materiales con bajo albedo o plantar plantas oscuras en los casquetes polares para derretirlos y así conseguir unas "condiciones similares a la Tierra".

En 1976 la NASA abordó oficialmente esta idea en un estudio titulado "On the Habitability of Mars: An Approach to Planetary Ecosynthesis". El estudio concluyó que organismos fotosintéticos, derretir los casquetes polares y la introducción de gases de efecto invernadero podrían usarse para crear una atmósfera más caliente y rica en oxígeno y ozono.

En 1982 el planetólogo Christopher McKay escribió "Terraformando Marte", un artículo publicado en la revista Journal of the British Interplanetary Society. En él, McKay discutió las perspectivas de una auto-regulación de la biosfera marciana, que incluía tanto los métodos necesarios para hacerlo y la ética de los mismos. Fue la primera vez que la palabra terraformación fue usada en el título de un artículo.

Este artículo fue seguido del libro de James Lovelock y Michael Allaby, The Greening of Mars. En él se describía como Marte se podría calentar llevando clorofluocarbonos (CFCs) para provocar un calentamiento global.

Propuestas más recientes incluyen la creación de biocúpulas selladas que emplearía colonias de cianobacterias y algas para la producción de oxígeno. En 2014 El Instituto para ideas avanzados de la NASA (NAIC) y Techshot Inc. empezar a trabajar en este concepto, al que llamaron "Mars Ecopoiesis4 Test Bed". En el futuro proyecto pretende mandar pequeños frascos de algas fotosintéticas extremófilas y cianobacterias a bordo de una misión Rover para experimentar el proceso en un ambiente marciano.

Si estos experimentos resultan satisfactorios, la NASA y Techshot tienen la intención de construir varias biocúpulas grandes para producir oxígeno para las futuras misiones tripuladas a Marte, lo que abarataría costes y ampliaría el tiempo de las misiones reduciendo el oxígeno que tiene que ser transportado.

Magnetoesfera artificial

Hace unos meses, la NASA presentó una propuesta para proporcionar a Marte un campo magnético. La idea consistiría en lanzar un campo magnético alrededor de Marte, con la esperanza de que protegiese al planeta rojo del intenso viento solar. Jim Green, director de la división de ciencia planetaria de la NASA, reveló esta idea en el Planetary Science Vision 2050 Workshop, en Washington DC.

La propuesta sería crear un campo dipolar entre Marte y el sol, en el punto conocido como Marte L15. Esto pondrá a Marte dentro de la magnetocola (del inglés magnetotail) protegiendo a Marte del viento solar.

Hacer esto crearía un ambiente que de otra manera tardaría 700 millones de años en producirse.

Cúpula submarina

Por otro lado, un grupo de científicos ha sugerido recientemente la idea de hacer que una parte de Marte sea más o menos habitable. La propuesta consiste en lanzar un asteroide o cometa contra la superficie del planeta rojo para crear un lago permanente para 2036. Para conseguir semejante empresa proponen usar una sonda espacial que capture un asteroide y lo dirija a Marte.

Lo que pretenden con el impacto de este asteroide es crear un crater de unos 9 km que fundiría el agua que se cree que hay bajo la superficie, creando un lago. Bajo el agua se podrían construir cúpulas habitables.

Concepto artístico de cúpulas subacuáticas habitables en Marte

Concepto artístico de cúpulas subacuáticas habitables en Marte

Conclusiones

Como podemos observar, no se trata de una cuestión de falta de ideas o ganas. Sin embargo, todavía estamos a unos años de que estas ideas puedan ser llevadas a cabo.

Fuentes
Universe Today
Daily Mail
Microsiervos
Popular Science

  1. La temperatura media en la Tierra en la superficie es de aproximadamente 14°C... y subiendo
  2. Una atmósfera que, al parecer, huele a azufre, ácidos, magnesio, hierro y cloro. http://www.space.com/33115-what-does-mars-smell-like.html
  3. Porcentaje de radiación que cualquier superficie refleja respecto a la radiación que incide sobre la misma.
  4. Concepto de iniciar vida en un nuevo lugar. Creación de un ecosistema capaz de soportar la vida.
  5. Punto de Lagrange entre el Sol y Marte en el que un objeto pequeño, solo afectado por la gravedad de estos dos cuerpos, puede estar teóricamente estacionario respecto a ellos.

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