El entorno de realidad virtual definitivo: El cerebro

En el programa de Órtbita Laika emitido este pasado domingo en La 2, José Cervera habló, como suele ser habitual, de lo que a mi me gusta catalogar como  "futurología" y que es algo que hacemos mucho en Ciencia o Ficción: hacer una reflexión sobre un tema que está de moda, generalmente basado en investigaciones recientes, e imaginar hasta dónde podríamos llegar haciendo uso de esa tecnología, tanto para bien, como para mal. Esta semana el tema se tituló: "Hackeando el cerebro desde fuera". Podéis leer este breve artículo o directamente ver su aparición en el programa (a partir del minuto 32:45 y hasta el 40:10).

Aunque está todo muy verde y hoy en día poco se puede hacer de lo que vemos en el mundo de la ciencia ficción, estas nuevas terapias nos hacen recordar automáticamente películas como The Matrix o Desafío Total (Total Recall). En la primera, la tecnología permite crear una realidad nueva para la mente. En la segunda, una máquina es capaz de hackear la memoria de una persona. En el mundo del hackeo farmacológico de ciencia ficción, encontramos películas como Limitless (2011) o Lucy (2014). Estas películas, por cierto, parten de la hipótesis falsa (que casualmente comenta Ángel Martín al inicio de este mismo programa de Órbita Laika) de que no usamos el 100% de nuestro cerebro.

Dejando a un lado el mundo de la farmacología, pero no del todo, encontramos películas como Inception, en la cuál nos adentramos en el mundo de los sueños compartidos al más puro estilo servidor de internet. En la película, los protagonistas son capaces de adentrarse en sueños compartidos mediante una máquina portátil llamada PASIV (Portable Automated Somnancin IntraVenous). El frikismo por este aparato llega tan lejos que hasta podéis ver un completo manual de su utilización en el siguiente enlace.

Llevamos muy pocos años empezando a comprender cómo funciona el cerebro humano. Parece lógico que si queremos interactuar con el cerebro —crear realidades virtuales como las de The Matrix— necesitemos saber no sólo qué hace cada neurona, sino también cómo están conectadas entre ellas. Esto, como os podéis imaginar, es más fácil decirlo que hacerlo, ya que el cerebro humano cuenta con casi 100.000.000.000 de neuronas. Para que os hagáis una idea de dónde nos encontramos actualmente, hoy en día somos capaces de simular sin problemas el cerebro de un gusano, que cuenta con 301 neuronas. ¡Poco a poco!

Imaginad la cantidad de cosas que hacemos hoy en día que sufrirían una revolución bestial si pudiésemos interatuar con el cerebro al estilo Matrix:

  • Las videoconferencias se podrían realizar en un salón virtual en la que todo el mundo sintiese estar en la misma habitación que todos los demás.
  • Posibilidad de que personas con discapacidad física visiten sitios inaccesibles en el "mundo real".
  • Posibilidad de hablar con personas que han perdido la capacidad de hablar o personas con enfermedades como ELA. Estas personas mantienen el intelecto intacto pero no pueden comunicarse por problemas en las neuronas que controlan los músculos motores (como Stephen Hawking), por nombrar solo un par de ejemplos.
  • La visita y modificación de edificios, puentes, túneles... cualquier actividad que requiera el perfeccionamiento de un diseño.
  • Posibilidad de quedar a jugar un partido de fútbol con amigos de todo el mundo en un estadio profesional que ni siquiera exista.

Las limitaciones, literalmente, están en la imaginación. Habrán cientos y miles de aplicaciones que no serían simplemente una mejora de cosas actuales, sino ciencias y disciplinas totalmente nuevas que necesitarán enfoques totalmente novedosos.

Por otra parte, recordemos que en The Matrix el mundo virtual está limitado a las condiciones físicas del mundo real excepto cuando los protagonistas crean su propio servidor. ¿Experimentar la gravedad cero? Eso sería sólo el principio.

Queda mucho trabajo por hacer pero no hay ninguna duda de que esta es una de las metas últimas de la humanidad: comprender la estructura más compleja del universo, el cerebro. Estaremos atentos y expectantes a cualquier avance que nos haga estar más cerca de este sueño.

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